¿Qué es el síndrome del explorador?

¿Qué es el síndrome del explorador?

La adicción al aprendizaje, también conocida como “síndrome del explorador” se da en aquellas personas que necesitan, valga la redundancia, explorar continuamente nuevas posibilidades, conocer gente nueva, vivir nuevas experiencias y buscar retos en su entorno laboral.

Son personas a las que les resulta incómodo estar estáticas, siempre necesitan movimiento y acción. Requieren constantemente esa sensación placentera de logro, de reto complejo y de reconocimineto propio.

Esta inclinación puede llegar a influir en un elemento clave de tu carrera profesional: la elección de tus proyectos y entornos en los que desarrollarte. Como empresa, también conviene tener en cuenta que las personas exploradoras son una gran oportunidad para añadir a la plantilla a alguien talentoso con una capacidad de aprendizaje extraordinaria.

Características de los exploradores

Para poder entender adecuadamente un concepto, a veces conviene volver a su definición más básica y así poder reubicarlo dentro de nuestro caos mental. Veamos una de las numerosas definiciones de la palabra aprendizaje:

Aprendizaje: Adquisición del conocimiento de algo por medio del estudio, el ejercicio o la experiencia, en especial de los conocimientos necesarios para aprender algún arte u oficio.

Todos tenemos claro, y más dentro del ámbito de la gestión del talento, que la capacidad de aprender de forma constante es una de las aptitudes más valiosas y valoradas de la actualidad.

Debido a que nos encontramos en un entorno laboral muy volátil, con técnicas y oficios que evolucionan constantemente conforme avanza la tecnología, la cualidad de aprender constantemente se hace cada vez más importante.

Otra de las concepciones que vemos de aprendizaje, más referida al periodo de aprendizaje, es la siguiente:

                Aprendizaje: Tiempo que se tarda en aprender algo.

Aprender y dominar algo nuevo siempre requiere tiempo. Explorar, probar y fallar. Pero el tiempo es el elemento más imprescindible de todos. Para dominar y habituarnos a una nueva labor siempre resulta importante el factor tiempo.

La idiosincrasia del explorador

Las personas exploradoras suelen optar a un tipo de trabajo muy concreto: el trabajo que les resulte “nuevo”. Les ecantan los retos, mientras que las palabras procesos, rutinas o mecánicas les echan para atrás. Para ellos, a la hora de seleccionar un puesto de trabajo, es importante tener la seguridad de que les va a permitir continuar aprendiendo y explorando posibilidades.

Las personas con síndrome del explorador tienen otra cosa más en común: odian las etiquetas. El hecho de tener un oficio estable escrito en su tarjeta de visita les resulta extraño. La etiqueta que determina su profesión les resulta algo incómoda y prefieren que una actividad laboral no defina todas las capacidades que poseen.

Los exploradores buscan algo más allá de la estabilidad laboral. Aunque, en ocasiones, resulte difícil pensar en un puesto ideal para ellos; lo cierto es que únicamente necesitan el requerimento de la posibilidad de aprender para sentirse a gusto con su trabajo.

Los exploradores también adoran los principios. Disfrutan mucho de la fase de arranque, el punto de inicio de una profesión. Les gusta el momento en que tienen una gran cantidad de cosas por aprender, unos sistemas a los que acomodarse y unos proyectos que emprender.

Para ellos, el hecho de explorar no es un medio para alcanzar algo, sino un fin en sí mismo.

El entendimiento es clave para que todos acaben ganando

Los profesionales con el síndrome del explorador buscan entornos y empresas que les proporcionen la suficiente flexibilidad como para poder seguir aprendiendo.

Es importante, por parte de las empresas, posibilitar la exploración creativa de sus empleados para así evitar perder a personas exploradoras de gran talento. De igual forma ocurre a la inversa, el talento puede encontrar un entorno excelente para su crecimiento profesional aprovechando las ventajas de su condición para aportar un plus a la empresa.

Las mejores empresas planifican procesos y dinámicas que permiten un crecimiento conjunto de la plantilla, eso incluye tanto espacio, como tiempo y libertad para el aprendizaje. Google, sin irnos más lejos, ya percibió esta tendencia hace años cuando implantó la iniciativa del 20% del tiempo para proyectos personales.

Para los profesionales exploradores, antes de incorporarse a un nuevo puesto de trabajo, es importante tener la certeza de que va a seguir siendo posible para ellos tener esa libertad para aprender.

El hecho de no posibilitar el suficiente tiempo para la libertad creativa, puede suponer para las empresas el perder a una persona de talento excepcional con tendencia exploradora. Incluso cuando estos profesionales podrían suponer un gran valor para dicha organización.

Afortunadamente, muchas empresas ya están implantando planes muy interesantes en el diseño formativo de sus empleados, aunque aún es necesario avanzar más en este ámbito.

También es imprescindible que esta “libertad formativa” que ofrece tu empresa sea visible de cara al exterior. Una buena comunicación de estas posibilidades evitará que los grandes talentos exploradores la acaben descartando antes de conocerla.

De esta forma, todas las partes salen ganando: el profesional obtiene un entorno laboral en el que continuar formándose o calmar sus inquietudes y la empresa añade a su plantilla una persona talentosa. Tanto el explorador como la empresa salen beneficiados de un entorno que siempre aportará algo más.