La importancia de los mandos intermedios

La importancia de los mandos intermedios

 A veces te sientes en tierra de nadie. Ni estás en el comité de dirección, ni tienes la última información, pero sí tienes que liderar un equipo y mantenerlo motivado. No tienes las ventajas de los grandes directores -ni su sueldo, ni otros tipos de beneficios- pero si te sientes en la obligación de dar una buena imagen de la compañía y dar ejemplo a tu equipo.  No puedes decidir sobre las medidas que se toman en RRHH pero si debes escuchar a los miembros de tu equipo que se muestran en desacuerdo y darles tu feedback de la forma más diplomática posible. ¿Te suenan estas palabras? ¿Eres un mando intermedio? 

Los mandos intermedios son en algunas compañías los grandes olvidados. Grave error. Porque ellos van a ayudar de una forma fundamental a que una compañía tenga una plantilla que sea fiel. La famosa frase de Richard Branson  “trata bien a tus empleados y ellos cuidarán a tus clientes” pues bien de aquí podemos ir más allá y decir “trata bien a tus mandos intermedios y ellos cuidarán a su equipo”. 

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Qué es un mando Intermedio. Faena vs. oportunidad 

Denominamos mandos intermedios a aquellos jefes o responsables de un área dentro de la compañía. Son profesionales que funcionan entre los empleados y los cargos directivos. 

Los mandos intermedios se ocupan de definir los objetivos del equipo, del reparto de tareas, suelen establecer los deadlines -a veces en coordinación con el director o con el cliente-, es el enlace de comunicación entre la plantilla y los directivos, y se ocupa de la integración de sistemas de evaluación y supervisión, entre otras funciones. 

Visto así podemos decir que para unos ser un mando intermedio es una faena y para otros, puede ser una oportunidad.  El primero es aquel mando intermedio que no ha sido entrenado con competencias necesarias para gestionar a su equipo y transmitirles los valores de la empresa. Y seamos sinceros, esto no viene de serie. Es la empresa la que debe ayudar a que esta persona desarrolle esas habilidades. No podemos pedir sin dar antes.  

Debemos conseguir que la persona que ocupe este cargo lo vea como una oportunidad.  Por ello, hay que cuidarle desde el primer momento y darle la mano en este camino que es uno de los procesos más importantes en Recursos Humanos. Debemos orientar al mando intermedio hacia su desarrollo como directivo. Si conseguimos que sea un nexo clave en la cultura de compañía y los equipos, habremos conseguido nuestro objetivo. 

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¿Qué cualidades debe tener un mando intermedio para que tenga éxito en su día a día y no presente rápidamente su dimisión? 

Un mando intermedio se caracteriza por: 

  1. Ser un líder. No nos valen los jefes, necesitamos líderes. Y este sentido un genio como Steve Jobs sabía mucho.  Video: https://www.youtube.com/watch?v=LFHXRDgO_e0
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  2. Ser empático.  Sea cual sea su equipo debe conocerlos. Saber cómo son, qué hacen y sus dificultades. Solo así podrá ponerse en su lugar y analizar las situaciones. 
  3. Conocer la cultura de la empresa. Tiene que tener un gran conocimiento de la compañía. El famoso de dónde venimos y a dónde vamos. 
  4. Manejar el estrés. Va a tener presión. Tanto los cargos más altos como de su equipo y de posibles clientes. Debe saber manejar estas situaciones. 
  5. Ser positivo. No nos vale una persona negativa y ya quemada. Debe ser positivo para poder motivar a su equipo y poder conseguir los objetivos que se les piden. 

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Cómo cuidar a un mando intermedio 

  1. Formación. Debe tener los conocimientos necesarios para llevar a cabo su posición y además debe saber gestionar equipos y mantenerlos motivados. 
  2. Reconocimiento. Es fundamental que los logros de las empresas no solo se lo lleven los directivos. Si las cosas salen bien es porque todos hemos trabajo en ello. Los mandos intermedios necesitan su reconocimiento.  
  3. Salario Emocional. No todo es dinero y está claro que ofrecerles la posibilidad del teletrabajo para conciliar su vida laboral y profesional siempre es positivo. También se puede ofrecer tickets comida, tickets guardería, seguro médico, ayuda para el transporte o acuerdos en gimnasios o clubs que realizan actividades deportivas.  
  4. Salario. Una persona necesita el dinero para vivir y si se le promociona de un puesto a otro sin aumento salarial no se verá motivado. No pueden aumentar sus responsabilidades sin un crecimiento del dinero que percibe a final de mes. Carece de toda lógica que reciba el mismo salario que las personas a las que supervisa o que la diferencia sea mínima porque entonces ¿Qué beneficios tiene mi nuevo puesto? 

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Cómo garantizar que el mando intermedio funcione 

Como cualquier proceso es fundamental el principio. En esta ocasión hablamos de la elección del mando, ¿Cómo decidimos quien puede serlo? En muchas empresas se decide por antigüedad y aunque en ocasiones suele coincidir, no siempre es así. Un mando intermedio tiene que conocer el negocio y estar alineado con la cultura de la empresa. Además, y como característica fundamental, tiene que saber gestionar equipos. Puede ser el que más sepa de algo, pero tal vez no sabe enseñarlo. 

Si la persona que elegimos ha vivido una promoción interna debe saber perfectamente en que consiste su función y cuáles son los cambios que va a experimentar. Será necesario analizar sus puntos débiles y para mejorar ofrecerle la formación necesaria. No podemos esperar que “aprenda sobre la marcha” porque así solo vivirá situaciones difíciles que le producirán desmotivación y frustración. 

En el caso de que el mando intermedio sea contratado fuera de la compañía tendremos que confirmar durante el proceso de selección sus habilidades para tratar equipos e inmediatamente  después de su incorporación confirmar que ha entendido los valores de la compañía. 

En su día a día los mandos intermedios caen en algunas trampas será fundamental el papel de los supervisores y directivos.