Competencias emocionales y habilidades sociales para ser un mejor profesional

Competencias emocionales y habilidades sociales para ser un mejor profesional

Para enfrentarse a los denominados entornos VUCA, las empresas necesitan personas versátiles, capaces de desenvolverse con eficacia en diferentes áreas. Se trata fundamentalmente de ser flexibles y trabajar en entornos colaborativos e interdisciplinares. Por ello, entre los requisitos para el trabajador del futuro figuran las llamadas soft skills, o habilidades blandas, relacionadas en gran parte con las habilidades sociales y de comunicación.

Sin embargo, en la modernidad líquida en la que vivimos actualmente, definida por el sociólogo polaco Zymunt Bauman, todo lo que antes era para toda la vida ahora es temporal, y esto también afecta a nuestra manera de relacionarnos. Según Bauman, esta inestabilidad nos ha vuelto más individualistas y las relaciones humanas se han empobrecido.

En este contexto tan complejo, en el que el factor emocional y nuestra interacción con los demás en el entorno laboral es cada vez más importante y al mismo tiempo parece tan complicado, ¿cuáles son las competencias que necesitamos desarrollar para ser mejores profesionales?

‘Reskilling Revolution’, actitudes y competencias emocionales

En la 50 edición del World Economic Forum celebrado en Davos en 2020 se presentó una iniciativa llamada Reskilling Revolution. Con ella, los líderes mundiales destacan la necesidad de desarrollar habilidades que permitan a los empleados desempeñar nuevos roles y responder a los cambios a los que se enfrentan las empresas. El impacto de la transformación digital y la velocidad a la que se están produciendo los cambios justifica el término revolución, porque afecta enormemente a los planteamientos y las medidas que deben tomarse desde ahora en Recursos Humanos. De hecho, se habla de cuarta revolución industrial inteligente o de Industria 4.0, y en tan solo cinco años, el World Economic Forum prevé que el cincuenta por ciento de los empleos necesitarán reskillling.

Para orientar a las empresas sobre en qué deben consistir los cambios y ayudarles a definir planes de adaptación, reubicación y formación para sus equipos, en enero de 2021 el World Economic Forum publicó su clasificación de competencias. Destacan el pensamiento analítico, la innovación, el aprendizaje activo, la resolución de problemas complejos, el pensamiento crítico y la creatividad. Pero junto a habilidades y conocimientos, también se les concede enorme importancia a las actitudes, es decir, a comportamientos aprendidos y rasgos de inteligencia emocional que influyen de forma determinante en nuestro enfoque ante los demás o ante determinadas situaciones o ideas. Destacan sobre todo estas siete:

  • Empatía: comprender los puntos de vista y sentimientos de los compañeros y actuar de forma solidaria de acuerdo con su situación y necesidades.
  • Autocontrol: establecer límites y gestionar no solo nuestras reacciones sino también las emociones y pensamientos que nos puedan perjudicar a nosotros o a los demás.
  • Autoanálisis: reconocer cómo encajan nuestras aspiraciones y valores en nuestro entorno laboral y saber reaccionar en consecuencia, reconociendo cómo somos percibidos en el trabajo y cuál es el impacto de nuestras fortalezas y debilidades.
  • Autonomía: trabajar de forma independiente, sin depender de supervisión y aplicando las técnicas adecuadas para gestionar nuestro tiempo, priorizar y cumplir con nuestras responsabilidades.
  • Actitud de permanente aprendizaje: estar abiertos a la experiencia, manteniendo nuestra curiosidad, explorando y descubriendo nuevas oportunidades, horizontes y metas.
  • Flexibilidad, adaptación al cambio e iniciativa: mostrar una actitud optimista y positiva hacia la adopción de nuevas responsabilidades, con voluntad de enfrentarnos a los desafíos.
  • Resiliencia, tolerancia al estrés: responder adecuadamente ante la presión, la fatiga, las críticas, los fracasos y, en general, ante los problemas y contratiempos, reaccionando con sensatez, manejando la frustración, recuperándonos y siendo persistentes hacia nuestros objetivos.

Las habilidades sociales y el trabajo en equipo

Por su importancia creciente en la evolución de nuestra manera de trabajar merecen especial atención las habilidades y competencias relacionadas con el trabajo en equipo.

Para cooperar es imprescindible aplicar nuestra inteligencia emocional, si pretendemos llevar a cabo con éxito, y de forma agradable y satisfactoria para todos, proyectos en los que perseguimos conjuntamente un mismo objetivo. Compartir y llegar a contagiar nuestra implicación e, incluso, nuestro entusiasmo depende en gran parte de la confianza que consigamos generar en los demás. Por ello es necesario atender y entender al otro, utilizar argumentos adecuados para la negociación y el debate, y saber reconciliar diferencias.

La escucha activa deber ser el medio en el que se establezca nuestra comunicación con los demás. Parece fácil, pero no lo es tanto, interiorizar en nuestra conducta habitual con los demás el prestarles la atención necesaria y respetar sus intervenciones. El trabajo en equipo es enriquecedor para todos si se hacen las preguntas adecuadas, encontramos puntos de encuentro, aprovechamos el feedback y establecemos una relación de igual a igual. Siendo asertivos expresamos nuestras ideas, pero sin contraponernos ni ofender las ideas de los otros. El bienestar y el rendimiento del equipo y la posibilidad de resolver los conflictos depende en gran parte de ello.

La orientación al servicio consiste en encontrar fórmulas de colaboración con los demás y medios para hacerles sentir atendidos. La asistencia y el apoyo hacia los compañeros, sea cual sea su posición, debe ser resultado de nuestra empatía y flexibilidad. Pero también nos permite aprender de los otros y demostrar nuestra actitud de permanente aprendizaje.

Un nuevo modelo de educación para el futuro

En la necesaria redefinición de gran parte de los roles actuales, los aspectos emocionales, basados sobre todo en la empatía, son determinantes. Supone un gran reto para las organizaciones, pues estas competencias no han sido hasta ahora el foco de atención de Recursos Humanos y no es posible a priori medir el beneficio que reportan. Sin embargo, las empresas empiezan a ser conscientes de que las nuevas formas de trabajar requieren a perfiles con un alto nivel de soft skills, en especial en el caso de las capacidades de comunicación y de trabajo en equipo, así como resiliencia y flexibilidad.

Relacionado con todo ello, el World Economic Forum propone un modelo educativo en el que son claves el aprendizaje colaborativo y el aprendizaje basado en la resolución de problemas. Sin duda, también el futuro laboral de las nuevas generaciones depende en gran parte de la adquisición de las habilidades blandas.

A través del siguiente vídeo de BBVA Aprendemos juntos podremos conocer por qué cree Daniel Goleman que deberíamos enseñar a todos los niños a practicar y desarrollar la inteligencia emocional. Goleman es psicólogo, periodista científico y autor del libro Inteligencia emocional, uno de los bestsellers más longevos y reflexivos de los últimos años. Goleman es doctor en Psicología por la Universidad de Harvard, ha escrito para The New York Times sobre el comportamiento humano y ha recibido dos nominaciones para el Premio Pulitzer.