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Así ha cambiado el mercado laboral por el coronavirus

Así ha cambiado el mercado laboral por el coronavirus

Evitar contagios masivos ha llevado a las empresas a tomar medidas para garantizar la seguridad de sus trabajadores frente al coronavirus. Estamos instaurando nuevas formas de trabajar. Ya no pasamos cinco días a la semana en una oficina física rodeados de nuestros compañeros, ahora somos capaces de teletrabajar a jornada completa, realizando todas nuestras reuniones por la vía digital y siendo realmente productivos en nuestras tareas. Cosas como éstas, son las que nos sitúan ante un importante cambio de paradigma laboral.

Los trabajadores hemos tenido que aprender a conciliar la vida familiar con la laboral en cuestión de días. Algo que llevábamos mucho tiempo pidiendo a gritos, pero a lo que no esperábamos tener que acostumbrarnos de una forma tan repentina. Por otro lado, también llevábamos años hablando del concepto de "transformación digital". Lo veíamos como un plan a largo plazo por el que las empresas tendrían que pasar algún día. Pero que las empresas llegaran a digitalizarse por completo era algo que supondría muchas pruebas, tiempo y esfuerzo. Con la llegada del coronavirus, esta transformación digital ha dejado de ser un mero plan para convertirse, de la noche a la mañana, en una realidad.

En un mundo donde el trabajo ocupa la mayor parte de nuestras preocupaciones, donde nuestro foco está puesto en ser cada vez más y más productivos, y donde el miedo al cambio frenaba todo intento por transformar el modelo laboral, ha tenido que llegar una crisis sanitaria para demostrarnos que lo verdaderamente importante en la vida es la salud de las personas. Y es ahora, cuando empezamos a comprender la importancia de las nuevas tecnologías y el rol que tienen en situaciones como la que vivimos.

 

5 aspectos en los que el coronavirus ha cambiado el mercado laboral

 

1. El teletrabajo, ¿ha llegado para quedarse?

Trabajar desde nuestras casas debido a la crisis sanitaria nos ha demostrado que es posible desempeñar nuestras funciones laborales de manera remota. Teletrabajar ha pasado de ser un proyecto piloto a una necesidad empresarial, y todo apunta a que se convertirá en la forma habitual de organizar el mercado laboral a partir de la "nueva normalidad".

Hoy en día, hay una gran cantidad de herramientas colaborativas que permiten teletrabajar como si estuviéramos haciendo nuestra tarea profesional codo a codo con nuestro equipo. Después de varios meses de confinamiento, se ha demostrado que el teletrabajo funciona, y el Gobierno ya está preparando una nueva normativa para regular esta nueva modalidad laboral que ha llegado para quedarse.

Si el concepto de "oficina" como espacio físico donde reunirnos presencialmente a diario deja de tener peso, y podemos seguir manteniendo reuniones online a distancia, quizá podamos continuar teletrabajando, desde casa o desde cualquier lugar del mundo. Quizá ya no tengamos que desplazarnos a diario para ir al trabajo nunca más. En este caso, estaremos ganando en tiempo y flexibilidad. Podremos invertir en el ámbito personal el tiempo que antes dedicábamos a ir y venir de la oficina, y tampoco será necesario vivir relativamente cerca del "trabajo", ni si quiera vivir siempre en una misma ciudad. Con tener un ordenador y una buena conexión a internet, será suficiente.
 

2. Adiós al presentismo, ahora prima la confianza

Así como el coronavirus ha permitido el teletrabajo, ha fortalecido la confianza. Tener un equipo que ha respondido y responde en situaciones de crisis con su mejor actitud, desenvolviéndose de manera eficaz y productiva, ha hecho que las empresas dejen de preocuparse por controlar qué están haciendo sus trabajadores y empiecen a confiar en ellos viendo los resultados que obtienen.

Es importante que el equipo obtenga las directrices de sus responsables para trabajar y, también, que sepa que puede acudir a ellos siempre que lo necesite. Sin embargo, es igual de importante dejar que cada trabajador gestione su trabajo de manera autónoma, sin que deba sentir que hay alguien detrás pretendiendo controlar cada cosa que hace. Para que haya un equilibrio entre autonomía individual y eficacia, la base está en la confianza de las empresas, algo que, debido al coronavirus está creciendo exponencialmente en las organizaciones.
 

3. La importancia de los límites entre la vida personal y la profesional

La línea que separa la vida personal y el trabajo es muy delgada desde la crisis sanitaria. Hemos instaurado nuestro espacio de trabajo en nuestro hogar, un lugar donde convivimos con nuestra familia, y compartimos con ellos los espacios de la casa durante muchas horas del día. Esto puede resultar muy atractivo, pero a la vez ser difícil de gestionar. Que hayamos trasladado la "oficina" a nuestra casa, no significa que debamos responder un email a las diez de la noche o atender una llamada de trabajo en fin de semana.

Igual que cuando pasábamos 8 horas al día en la oficina, y desconectábamos del trabajo al llegar a casa, debemos intentar ser muy meticulosos con esto ahora. No podemos dejar que nuestro hogar no se convierta en una oficina permanente, necesitamos evitar que los límites entre lo laboral y lo personal se vean desdibujados. Para ello, es muy importante que, dentro de nuestra casa, tengamos un espacio de trabajo y otro de ocio diferentes. También que, en nuestro día a día, establezcamos un horario laboral fijo y el resto del tiempo lo dediquemos a la familia y al ocio.
 

4. Flexibilidad laboral, un beneficio para todos

Durante meses de confinamiento por la crisis sanitaria, el teletrabajo, y el tener que combinar la jornada laboral con la vida familiar, han demostrado que la flexibilidad laboral es posible. Trabajar en la nube permite que se gane en rapidez y accesibilidad. Las empresas están viendo que, siempre y cuando el puesto lo permita, se puede instaurar el horario flexible. Esta flexibilidad aporta calidad de vida, mejora la conciliación familiar y aumenta la productividad de los empleados.

En el día a día, hay momentos en los que tenemos que trabajar en equipo con nuestros compañeros de oficina. También tenemos reuniones a determinadas horas con clientes o proveedores. Sin embargo, muchas de nuestras tareas son individuales y nos permiten marcar nuestros tiempos y organizar nuestro propio horario, a fin de cuentas, compatibilizar mejor la vida laboral con la personal. A la larga, esto tendrá un efecto positivo en el vínculo empleador-empleado. Si la empresa obtiene los resultados que espera del trabajador y éste, a su vez, tiene la "libertad" de poder organizar con mayor flexibilidad su jornada laboral, ambas partes salen beneficiadas.
 

5. Mayor compromiso con el medio ambiente

Dado que somos capaces de teletrabajar sin necesidad de desplazarnos a una oficina física, ¿es hora de decir adiós a los atascos y a la contaminación? Las emisiones de CO2 han bajado notablemente durante el estado de alarma. El quedarnos en casa ha permitido que el planeta respire y es algo que quizá tengamos más en cuenta, a partir de ahora, para cuidar del medio ambiente.

¿Es realmente necesario que toda la plantilla se desplace a diario a la oficina? Tal vez la solución pase por organizarnos en equipos y establecer rotaciones en las que cada grupo trabaje un par de días a la semana en la oficina, y el resto del tiempo, pueda continuar teletrabajando en casa.

 
A fin de cuentas, hemos sido capaces de adaptarnos con rapidez para seguir siendo igual de productivos en nuestro trabajo, pero sin que ello suponga un riesgo para nuestra salud. Nos hemos puesto a prueba, y hemos visto que es posible y que, realmente, la transformación digital funciona. La emergencia sanitaria ha supuesto grandes cambios en la forma de trabajar de las organizaciones, cambios a los que aún nos estamos adaptando pero que sin duda marcarán un antes y un después en nuestra vida laboral.

Quizá sea el momento de mirar hacia aquellas empresas que ya se adelantaban hace años a esta gran reforma laboral. Aquellas en las que el teletrabajo se lleva realizando desde hace tiempo, y en las que la oficina física quedó relegada en un segundo plano. En este vídeo, Matt Mullenweg, cofundador de WordPress y CEO de Automattic, nos cuenta cómo hacer que estos cambios en la forma de trabajar sean un éxito en nuestras empresas. La clave está en tener muy presente que el activo más importante de las corporaciones son las personas, y que cuando éstas están felices desempeñando su trabajo, son mucho más productivas y ofrecen su mejor versión al equipo del que forman parte.


 

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